El presente cuántico no es un punto fijo en el tiempo, sino un fenómeno vibrante y multidimensional. En el universo cuántico, el presente no se limita a un ahora estático; es un tejido de posibilidades superpuestas, donde cada instante contiene ecos del pasado y destellos del futuro.
El tiempo es un río que fluye en todas direcciones a la vez y el observador-lector colapsa esa complejidad en una experiencia lineal.