En el entrelazado tejido del multiverso, el tiempo no es una línea recta, sino un vasto entramado donde pasado, presente y futuro se entreveran en infinitos puntos de contacto. Los recuerdos, tradicionalmente asociados al pasado, también pueden fluir hacia adelante, hacia lo desconocido. En la dimensión cuántica, ¿qué impide que recordemos algo que aún no ha sucedido?
Los recuerdos del futuro son destellos de lo que podría ser, imágenes fragmentadas que viajan hacia nosotros desde posibilidades no realizadas. Son visiones que se abren paso en la conciencia como intuiciones, sueños o presentimientos, como si el futuro dejara migajas en nuestro presente para guiarnos. Estos recuerdos no son profecías, sino posibilidades; un caleidoscopio de caminos que podrían convertirse en realidad dependiendo de nuestras decisiones.



